lunes, 21 de noviembre de 2016

La otra noche volvíamos a casa en la furgo y lo volvió a hacer. ¿Sabes cuando lleva tiempo rumiando algo y de pronto lo suelta como quién no quiere la cosa? supongo que contigo también lo hacía. Me imagino que con Ivi lo hará y no sé con quién más lo puede hacer, no suele abrirse al mundo. Con todo lo payaso que es, lo extrovertido y lo gamberro, esas cosas sólo las deja salir igual que las ollas van sacando presión, para no explotar.

Son tres o cuatro palabras, y no siempre las dice muy claras. Sé perfectamente que no debo preguntar, y si lo hago sé que contestará sin contestar y que no servirá de nada. Es como su válvula de presión, deja salir un poco de dolor en forma de palabras y deja que se las lleve el viento. Pero yo a veces las cojo ¿sabes? las escucho y pienso mucho en ellas, porque me ayuda a entenderle.

Últimamente lo que hago es sonreír, acariciarle y esperar en silencio, por si le da por decir algo más. No funciona, pero bueno, espero que entienda que estoy ahí.

Hace un mes bajábamos de escalar y hablando de las cosas que hay que hacer por los amigos, dijo algo tipo: "No hay que dejar las cosas, luego se van y ya no puedes hacer nada por ellos"

La otra noche, por la que me he puesto a escribirte, hablábamos del inglés. Yo le decía que gracias a él nos entendimos cuando alquilamos el coche en Turquía y él decía que sin mi inglés no habríamos salido ni de casa. Y entonces le dije riéndome: "Entre los dos podemos hacer cualquier cosa" y ahí la válvula se abrió. Otro poquito, otra chispita de dolor.

Se acerca la navidad Pablo, y yo no sé qué voy a hacer sin ti. No sé qué puedo hacer para que no sufra. Sólo sé que te quiero y que te echamos de menos. Sé que él te quiere a rabiar.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Twitter, no eres tú soy yo...

Que me he cansado de ti.

Esta mañana, como todos los días, me he puesto a mirar Twitter mientras preparaba el desayuno. ¿Os habéis dado cuenta de que todos los días hablamos de lo mismo?
Creo que podría hacer un experimento y creo que acertaría bastante con el resultado. Podría escribir en una hoja un tuit de cada uno de mis contactos. Un tuit como si fuese ellos y me equivocaría muy poco. Igual hasta lo hago.
Y claro, luego están mis tuits, ¿En qué momento de mi vida me dio por poner fotos de gatos? Soy un puto coñazo y me he dado cuenta esta mañana ¡¡¿Por qué no me lo habéis dicho antes??!!
Creo que el problema es que ya nos conocemos todos demasiado bien, ya no nos sorprende nada de ninguno, y todo lo que venga ya también lo hemos escrito. Porque no nos engañemos, ninguno tiene una vida apasionante. Todos curramos como cerdos y nos quejamos mucho de nuestro trabajo, todos vivimos para el momento vacaciones, todos lo pasamos teta cuando llega y todos nos deprimimos cuando se acaba. Todos nos compramos cosas chulas, todos cocinamos cosas guays, todos salimos a tomar algo con los amigos y todos nos deprimimos y enfermamos alguna vez.
¿Qué nos ha pasado? ¿Se nos ha acabado Twitter de tanto usarlo?

Así que esta mañana he pensado cerrar la cuenta y volver a los orígenes, al blog.
Pero claro, me encuentro dos problemas fundamentales:
1- Soy demasiado vaga para escribir más de 140 caracteres.
2- Mi vida tampoco es que sea fascinante.

Tenemos que inventar algo nuevo.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Next stop Fez

Me he embarcado en otro de esos viajes que yo llamo "De alto riesgo", es decir nos vamos 4 personas que no hemos convivido nunca juntas. A saber, mi hermana (con esta sí he convivido un poco) y las dos hermanas de J.
Ana y Laura son buenrollistas por naturaleza y muy gansas y Lui es una tía tranquila, muy zen, además va muy ilusionada y se adapta a todo, es un cielo. A ver qué os cuento a la vuelta. Nada, qué os voy a contar, somos 4 mujeres de treinta y muchos picos con ganas de pasarlo bien, así que va a ir perfecto.
¿Por qué últimamente tiras en invierno para Marruecos? La respuesta es sencilla, buen tiempo, vuelos económicos, buena comida y un contraste cultural a apenas 2 horas de casa. Si nunca habéis ido ya estáis tardando, si ya habéis ido puede que os haya encantado y puede que os haya horrorizado. No creo que os haya dejado indiferentes, y si es así... igual no lo habéis hecho bien.
Cuando una viaja, en éste caso a Marruecos, siempre hay gente que te dice "¿No tienes miedo?" pues mira no, ahora mismo me da más miedo encender la televisión. En todas partes te pueden pasar cosas, en todas partes puedes encontrar gente maja y gente gilipollas. Y en todas partes tienes que tener cuidado, hay sitios dentro de tu ciudad a los que no irías sola, o de noche o ni jarta a vino. Pues eso, cabeza.
Lo más preocupante que he visto en Marrakech ha sido la desesperación de un matrimonio italiano por salir del bazar. Saqué mis superpoderes, puse el mapa recto y les señalé por dónde tenían que ir. Apostaría un gato a que se perdieron, esos no llegaron al hotel del tirón NI DE COÑA. Y aquí una cosa sorprendente que seguro no sabíais, no pasa nada por perderse en un bazar, es igual de peligroso que perderse en el IKEA, sales con más mierdas que no querías comprar y listo.
Luego todos los viajes tienen un poco de responsabilidad tuya y un poco de suerte y un poco de destino, y en función a todo eso te lo puedes pasar super bien, puedes venir pse o venir disgustado.
Si tienes tiempo yo soy de pillar la maleta y pues ya se verá, si tienes 3 días como nosotras lo suyo es informarte un poco, ahí entra tu responsabilidad. Con la suerte me refiero a si hace buen tiempo o no, si está abierto o cerrado un lugar que querías ver o donde pretendías comer... respecto al destino éste hace cosas maravillosas como que te pierdes y apareces en un hammán local y tienes una experiencia increíble. Por cierto que los hammanes locales no son para todo el mundo, conozco gente que se moriría sólo de pensar en entrar ahí. Si eres escrupuloso, tímido, sheldoniano... no vayas. Yo me lo pasé teta.
En cuanto a qué comer, Tajín. Mi favorito es el de cordero, y me flipó con higos pero también los normales con patata, zanahoria y habas. O con almendras o con todo lo que le pongan... Por cierto que Tajín es el nombre del recipiente, que es como una especie de hornito de barro. Se me hace la boca agua.
Qué comprar, pues sinceramente, nada. Nada porque yo estoy en plan "Tenemos más de lo que podemos usar" y ya venden lo mismo en todas partes. Pero si te encaprichas de algo, pues para casa. Allí encontraréis mucha cosmética orgánica, muchas especias, cuero, cosas de madera y latón. Lo bueno de Marruecos es que conserva cantidad de artesanos, aquí también pero parece que hay que ir en su busca y captura. En cambio allí te vas tropezando con ellos por las esquinas y de hecho los bazares se dividen en gremios. La última vez que fui, en vez de ir de compras llevé cosas compradas aquí para que me las arreglasen, es genial.
Ni que decir tiene que también hay que currárselo un poquito, ver muchas cosas, aprender a comparar, hablar con la gente adecuada, observar mucho, fiarse de la gente justa y ante la duda darte la vuelta y no mirar atrás. ¿Te van a intentar engañar? los cazadores de turistas sí, y hay mogollón. ¿De quién te fías? pues eso es un poco intuición y otro poco trucos, por ejemplo yo no hago ni caso a nadie, sonrío y sigo camino. Y si veo a un señor trabajando me acerco y pregunto. La gente que tiene negocios, no se la juega a mandarte con los charlatanes, quieren que te vayas contento, y si has comprado varias cosas a alguien y te da buena espina aprovecha el tirón y pregunta. Te dirá dónde comer, por dónde llegar antes a los sitios, qué merece la pena ver...
Otra cosa, el nombre de tu riad o tu hotel, con que lo sepas tú basta. No se lo digas a nadie, nunca, por si acaso. Uno cuando llega a una ciudad laberinto, lo que tiene que hacer es contratar un servicio del hotel que te deje en la puerta (en esto no se puede ahorrar, lo siento), pedir un mapa al propietario y hacer fotos. Muchas, de los elementos arquitectónicos, árboles, letreros, escuelas... no hagáis fotos a puestos o tiendas, macetas... lo cambian todo continuamente, es como tirar migas de pan. Aun así te perderás en algún momento, pero no pasa nada, entras en un negocio y que te ayuden. No te fíes de los chavales de la calle, están para hacer negocio de la gente que se pierde, te llevarán a la tienda de su tío, te llevarán al sitio y te pedirán pasta... tú a lo tuyo, entras en un negocio y por señas te entiendes super bien.
Qué ver, pues jardines, museos, palacios, lo que haya, tú a todo y a todo de día.
Dónde dormir, en un riad. Si te lo puedes permitir siempre un riad, y es difícil que no te lo puedas permitir, porque los hay para todos los bolsillos. Habrá quien no sepa qué es un riad, pues es sencillamente una casa tradicional que con el boom del turismo han transformado en un hotelito. Los hay impresionantes por 500€ la noche la habitación doble, los hay muy sencillos por 36€ la noche, los hay tipo hostel por 12€ por persona y los hay muy buenos a precios razonables. Todo es mirar en qué zona te quieres quedar, qué comodidades quieres tener y cuánto estás dispuesto a gastar, no hay límite.

Y eso es todo, más o menos. Si alguno quiere ir alguna vez a Marrakech que no dude en preguntarme, me flipa el tema y creo que empiezo a controlar la ciudad. Ahora voy a ver qué tal en Fez y ya os voy contando, que para eso viajo yo, para entreteneros en invierno.

martes, 8 de noviembre de 2016

La cocina

Este otoño estoy plan ama de casa perfecta. Bueno, lo de limpiar lo llevo un poco regular pero... detalles sin importancia.
La cosa es que estoy super entregada a la causa de comer bien, no tirar alimentos, organizar bien la compra, el congelador, la despensa...
Y eso me ha llevado a querer cambiar la cocina, así soy yo, dame tiempo libre y tendré un plan para joderle la vida a J.
El otro día volvía de la compra y tenía que colocar todo, mi cocina mide 3m2 y claro, si eres un pelín desordenada estás jodida.
La cosa es que me puse a intentar organizarlo y varias cosas acabaron amontonadas debajo de la mesa. Así que me puse a contemplar la cocina y pensé que el espacio no está bien aprovechado, a saber:

- La balda monísima que está en lo alto: ¿Qué coño pinta una balda ahí? No llego, si soy enana y esa balda está situada en el infinito. Y precisamente por eso, las cosas que están ahí llevarán sin usarse... ¿5 años?
- El espacio entre la nevera y la pared: es lo que yo llamo la cueva de las bolsas del Pryca (sí, qué pasa, yo empecé a ir a la compra con mi madre en los 80) Este espacio es un agujero estrecho y negro que sólo sirve para acumular, sabe dios qué cosas. Bueno pues he estado midiendo y si muevo el mueble que pega a la nevera y la misma, con esos 5cm ya me da para guardar ahí el cubo de la fregona. Y sí señores, en mi casa el tamaño importa mucho.
- La encimera: ¿Os gusta cocinar? ¿Disfrutáis en la cocina? ¿Habéis pensado alguna vez poner una bonita encimera de madera? No lo hagáis, es un asco.
- El calentador: tenemos un calentador de esos maravillosos eléctricos que ocupan un cojón y no da para fregar los platos y que nos duchemos los dos. Y esto nunca ha sido un problema, hasta que se ha roto.
- La mesita abatible: cuando pusimos la mesita la intención era comer en la cocina y así no manchar el salón. ¿Vosotros habéis comido alguna vez en mi cocina? Yo no, así que acabamos poniéndola fija y apilando cosas encima, y con el tiempo también comenzamos a apilar cosas abajo. Somos apiladores profesionales.
- Los azulejos: los azulejos de mi cocina tendrán la friolera de ¿45 años? Yo creo que ya han cumplido su misión en éste mundo. No quiero ver un azulejo en la cocina nunca más en mi vida.
- El mueble vintage: esto me va a doler porque me encanta, pero se va a tener que ir porque es un trasto ridículo y está altísimo y... es otro cúmulo de mierda.

Así que eliminando todo eso, estoy empezando a crear un presupuesto para la nueva cocina. Como ya tengo experiencia en reformas, sé que ratearé para conseguir un presupuesto decente y luego tendré que pensar en gastarme el doble. Más tres sesiones de terapia de parejas, porque aunque la gente no se lo crea, es mentira eso de que cuando lo haces tú te sale más barato.

domingo, 6 de noviembre de 2016

¿Qué nos han hecho?

Hemos pasado de ser relativamente bordes, políticamente correctas y un poco tajantes a perseguir gitanas con las muletas, a bajar la ventanilla, parar el coche y gritar a un chaval de 18 años "A ver si dejamos de hacer el gilipollas" y a soltar de vez en cuando un "Me cago en Dios". Nosotras Miri, que éramos divinas.

He estado pensando y tengo una teoría sobre nuestro "soplachochismo" burdo y cruel.
La sociedad está tan podrida, estamos tan cansadas de gente maleducada, gente que es capaz de ir a un entierro a robar carteras, gente que va por la calle como si fuese suya, gente que habla a los camareros como si fuesen tontos, gente que no te mira a la cara cuando te habla, gente que se cree que el mundo es su cortijo y que su perro puede cagar libremente en él... que ha llegado el momento indeseable de plantarles cara.

Y eso, claro está, no gusta. A la gente no le gusta que les llames la atención, no les gusta que les hagas saber que hay normas básicas de convivencia y que las tenemos que respetar.
La gente va a lo suyo, y sus necesidades van por encima de las de cualquiera. Sin ir más lejos éste verano me pasó una cosa reveladora: entraron tres personas y no les dejamos sentarse en una mesa de cinco. Más tarde llegaron otras tres personas, una de ellas con una máquina de oxígeno que había que enchufar, como la mesa para cinco era la única con enchufe se les sentó allí. Bueno pues el primer grupo puso una queja porque ellos habían llegado primero y se les negó esa mesa, entonces entendimos que había que darles una explicación y les hicimos saber que uno de los otros clientes iba conectado a una máquina de oxígeno, la respuesta "Ya, ¿y?". Como nos quedamos perplejas les preguntamos "¿Entonces habían visto la máquina?" "Sí y los cables"...
¿En serio? ¿Podemos llegar a ser TAN GILIPOLLAS? La respuesta es sí.
Luego otro día, después de la matanza en el club gay de Orlando, yo andaba por la barra cuando escuché a una mujer de mi edad hablar del tema con otro cliente: "Qué quieres que te diga, yo me alegro. Pim pam pum, treinta maricas menos"
No os podéis ni imaginar lo que lloré esa noche. De la rabia que me entró me tuve que meter en la cocina a fregar platos como una loca, puede que sean los platos más limpios de la historia. Iba plato a plato llorando desconsolada, cómo es posible que alguien de mi edad haya recibido esa educación. Mira, entiendo que no te gusten los gays, a mi no me gusta la gente que va a los toros, ni la gente que fuma en puro, ni los fascistas, los racistas... a cada uno le molesta lo que le molesta, pero... alegrarse y mofarse de una cosa así. Flipo. Flipo muchísimo, flipo a diario.
Igual que la bestia esa que le deseaba la muerte al niño que quería sobrevivir al cáncer y ser torero. ¿Pero esa gente se oye? La respuesta también es sí, se oyen y están orgullosos de ello.

Por eso hay que plantarse en las pequeñas cosas en las que puedes intervenir, las cosas que te afectan a ti y a tu entorno directo. Creemos la "Brigada de la educación". Pequeñas cosas, ya os digo, cosas cotidianas tipo éstas, que también me enamoraron éste verano y que me hicieron seguir creyendo en la humanidad:
- La bolsita con mierda de perro colgada del limpiaparabrisas del propietario del animal.
- El chico que se atravesó la terraza y les dijo a unos padres que por favor controlasen a sus hijos.
- El día que una señora mayor me exigió algo y de pronto me oí decir "¿Cómo se pide?"
- La historia del señor del Mercedes que le jodió el 206 a un macarra que llevaba vacilándole una hora.
...
Pequeñas batallas ganadas. A veces igual un poco exageradas pero qué cojones, ellos nos han hecho así. Ahora que se atengan a las consecuencias, si quieren buenrollismo que se compren una taza de Mr. Wonderpollas.

Hasta aquí su mierda, no hay que dejarse pisar.

lunes, 8 de agosto de 2016

El hombre que está en todas partes

Ayer me di cuenta de que necesitaba verte, así que mire en el whatsapp la conversación que tuve con vosotros el día de la boda de Javi. Para mi desgracia estabais tan borrachos que las fotos que me mandásteis estaban tan borrosas que era difícil reconoceros, y con el tiempo las borré.
Pero gracias a esa conversación me di cuenta de una cosa, tenía por ahí un chat contigo. Cuando lo encontré me puse super contenta, contenta como antes de que pasase esto. Es difícil estar así de bien desde que decidiste irte.
La cosa es que hay dos audios con tu voz, y al principio me quedé pensando si sería buena idea oírlos. Claro que sí, mi chico, siempre es buena idea oírte.
"Qué voz más bonita tienes Paloma"
Los dos sabemos que es mentira, porque yo tengo voz de pija y tú de dibujo animado, pero para mí tambien tu voz es maravillosa.
El segundo audio no era para mí, es precioso y duele. Duele mucho mi niño, me duele infinito y no sé si alguna vez se lo dejaré oir.
Pero luego me sentí super bien, sabes. Luego pensé que en los buenos momentos, cuando algo te hacía ilusión llamabas, nos escribías o mandabas fotos, nos hacías participes de ti.
Has sido su compañero, su gran compañero y no sabes cómo te agradezco que fueses así.
Le has dejado solito, pequeño en el mundo. Este mundo que se te hizo tan pesado a ti.
Miento, nos has dejado solos, juntos y más unidos que nunca, pero solos.
No te culpo pequeño, no te tengo que perdonar nada, pero sé que te lo perdonaría todo. La vida es así y yo estoy a muerte contigo.
Ahora todo nos recuerda a ti. Hoy hemos comido en un chino y ahí estabas tú, hemos puesto un lavadora y ahí estabas tú, hemos visto mi casco de la bici y adivina dónde estabas tú, hemos metido las colchos en la furgo y ahí ibas tú.
Te quiero, gracias por ser nuestro amigo. Gracias por formar parte de mi extraña familia. 
Te voy a tener siempre aquí. Para mí no te has ido.



lunes, 25 de abril de 2016

Neil me cuenta cuentos cada noche

Cuando termino mi ritual de las pastillas, de ajustar la temperatura del radiador, de poner en hora la alarma... Me meto en la cama y me hago bolita, todavía hace frío para mí.
Hacía tiempo que no leía nada, hacía tiempo que no tenía ganas de escribir, y ahora me pregunto si es que las dos cosas van de la mano.

Vi un libro en NY que me llamó la atención, la portada era mágica y cuando lo cogí me salió esa sonrisa que te roba el alma, son cuentos escogidos por Neil Gaiman.
Era precioso, pero tenía que escoger y Neil y sus monstruos se quedaron en tierra. No me veo capacitada para leer sobre grifos y abejas anarquistas en inglés, así que lo abandoné.
Unas semanas después fui a conocer La Sombra, esa librería de ese conocido del que algunos hablan. Tenía ganas de ir pero no tantas como para marcarme unos kilómetros de más, así que la cita allí con María era perfecta.
Llegué, nos bajamos a bajo, volví a subir al baño... y cuando volvía a ese sótano maravilloso, lo vi. Ahí estaba, precioso, más bonito todavía que el que vi en NY, tapa dura, mate, con ese tacto plasticoso y suave de las ediciones que me encantan. TAAAAN BONITO.

No debes Pal, ni le des la vuelta. NO. PARA. MIERDA, tienen buenos precios.

Y aquí estoy, aquí estamos. Neil y yo. Hoy me va a contar "Ozioma la maligna" de Nnedi Okorafor. 
Buenas noches monstruitos.